jueves, 31 de marzo de 2011

Prende la tele (o cómo conseguir autógrafos de los ídolos de infancia)

“Pasaran los días, pasaran los años. Nuevas ilusiones, otras despedidas. Pero a ti, olvidarte nunca, si juré contigo… olvidarte nunca”. Es verdad que hace rato que no les dedicaba unas líneas, amables lectores y gente buena. Durante este tiempo, el centro de Santiago, donde está ubicado mi actual trabajo, ha cambiado poco. El calor se cuela por las persianas y la gente pasa y pasa siempre tan igual, mientras mis tiempos libres se han diluido como lo hacen las siete dosis de leche en polvo en los 210 ml de agua tibia de mi rubio y furiosamente lactante hijo. Los días se hacen noches, las noches días y las horas faltan, así como el talento en cualquier farandulera, para todo lo que no sea hacer lo que uno “tiene” que hacer. Pero así como los vicios, el sabor de las empanadas y los futbolistas en el extranjero tienden a volver, acá estamos.

La tele y yo
Cuando era chico, especialmente los ocho años en que viví en el Sur, lo que más hacía era ver tele. Era el tiempo en que los canales todavía se cambiaban levantándose del asiento y el televisor “grande” de la casa era de 14 pulgadas. Yo no supe nunca de muchas opciones: en mi pueblo se veían sólo dos canales y el único que llegaba bien a mi casa era el 7 (que creo que era el 9 allá). Veía lo que fuera, lo que estuvieran dando: los monitos de la mañana, el Festival de la Una, Tardes de Cine, las series de la tarde, 60 minutos, Cachureos (donde una vez mandé una carta que una niña de trenzas sacó de un montón gigante: me gané un buzo, toda una proeza), todo. Me sabía los comerciales, las músicas de cada programa, los sketches del Japening, la música incidental de la serie del Hombre Araña y Los Picapiedras, etc. La TV me parecía un mundo increíble. Me imaginaba en el Japening o en la vecindad del Chavo, acelerando el General Lee o el batimóvil mientras se me ocurrían ideas para el Chapulín Colorado y jugaba a ser Superman o el superhéroe de turno.
De más está decir que la gente que aparecía en la tele era inalcanzable, irreal. Recuerdo que cada año Enrique Maluenda animaba el festival de la canción de mi ciudad, lo que era equivalente a que Bono se paseara por Providencia. De artistas internacionales ni hablar.
La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Ya en la universidad, y en Santiago, uno de los integrantes del Japening me hizo clases, y dentro del ramo fuimos a visitar una de las grabaciones del programa en Chilefilms con todo el elenco clásico. Ya titulado, un pituto casi fortuito se transformó en mi oficio permanente como libretista de humor. Ahora entro a los estudios de TV seguido, conozco a quienes hacen los programas, miro a los camarógrafos, maquilladoras, gente de vestuario… y me sigue pareciendo increíble.
Por eso, y porque soy un guerrero incansable en busca de aventuras y tengo manos fuertes, cálidas y puras, es que en un afán sin mucho sentido, y aprovechando que la banda ancha hay que pagarla igual, me lancé a la búsqueda de esa gente inalcanzable de antaño, que hoy está cada vez más alcanzable gracias a paypal.

A nombre de quién lo hago…
Usted los vio ayer por la tele, pero hoy los puede contactar. Gracias a esta oferta de La Gente Lo Pide, es que llegan los sitios donde usted puede encargar que su actor favorito le firme una foto, un libro, un DVD o lo que sea y dedicado especialmente. Si tiene la tarjeta de crédito a mano, tome nota:

4 comentarios:

  1. Siempre es grato leer el blog de la gente, aunque todos sabemos que la gente es ingrata, incluso la gente buena. Eso sí debo decir que el supercomediante perdió un poco el rumbo, ya que su historia me hace pensar en el monto de la comisión que recibe por cada autógrafo de los superhéroes.
    WPP!

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  2. Desafortunadamente, estimado Lando, esto es un servicio a la comunidad solamente. La única manera de que me haga millonario con este espacio es que todos pinchen los avisos un par de veces al día o me manden sobre con plata, lo que no descarto. Saludos a todos en Cloud City. Gracias por leer!

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  3. Eres la prueba viviente de que la tele no es tan mala. Mala es la gente, como dices tú.

    Gracias por los datos, pero ya conseguí en autógrafo que buscaba: Jerry Only de Misfits.

    Vuelvo a la cocina..

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  4. Yo pensé que eras más fan de Danzig... Que le quede buena la langosta...

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