lunes, 12 de marzo de 2007

Actualizando

No he tenido tiempo para nada. Tanto así que le he dado vuelta mil veces a las ideas que quería incluir en este humilde espacio, dejando de paso que el tiempo haga su trabajo y acumule decenas de anécdotas que debería escribir. Ahora no sé cómo. Voy a hacer el intento, honrando las más de mil visitas que figuran en el contador, a pesar de que se me caen los párpados del sueño. Tener tiempo no siempre significa tener un momento. Uno de esos pasajeros instantes en que te iluminas y te vuelves un poco más gracioso, un poco más sabio o un poco más rubio.

Brasil, lalalalalalalaláaaa... (cantando porfa)
Este verano no tuve vacaciones, pero como hace tiempo tampoco tengo trabajo, estoy en una situación compleja. Esto de ser freelance significa que el límite entre el descanso y el trabajo se vuelve difuso. He pensado seriamente ponerme terno para andar en la casa durante el horario de oficina. Aunque sería incómodo para cumplir con todas las tareas del hogar que se me han encomendado, y que hacen palidecer a mis obligaciones profesionales "secundarias", como editar una revista, escribir guiones para una agencia de publicidad o abrir una edición de mi diario favorito en Brasil.
Sí (léase como J.M), estuve en Sao Paulo diez días trabajando. Pensaba escribir desde allá una bitácora detallada de toda la experiencia, pero la escasez de tiempo me mató. Eso y la humedad.
Sao Paulo y yo no tuvimos un amor a primera vista. Más bien nos miramos de reojo, desconfiados y en vez de sonrisa nos regalamos una mueca.
Supongo que todos tienen esa imagen de la ciudad inabarcable con edificios gigantescos y aglomerados. Y sí, es exactamente así, pero sin la música del principio de la teleserie. Claro que allá cada pequeño espacio de vegetación es una selva, con arañas gigantes y todo.
Básicamente la ciudad es como Santiago, pero gigante, tropical, con más onda y lleno de brasileños.

Un resumen
Sí, pa efectos de que esto no se transforme en un mamotreto ilegible, vamos con el glosario, Yeruba...

Imperdibles:
El barrio japonés, con sus luminarias en forma de faroles orientales y su sushi de verdad (lo que quiere decir sin palta y queso crema). Ahí comí un barco (ver foto) con sushi y sashimi reales, sin zapatos y con las clásicas puertas tipo ventanales de papel. Probé la cerveza japonesa (como no tomo nunca no les podría decir si se parece a la Cristal, a la Heineken o a la orina de un hipopótamo). El parque Ibirapuera: Un parque gigantesco, con una laguna con cisnes y gansos, un planetario y algunos museos dentro. Un agrado. El MASP: El museo más importante de América Latina... el día que fui estaba cerrado, así que fue un "perdible". Vila Madalena: El sector con más onda de la ciudad. Pubs con música en vivo, tiendas choras, restoranes... todo bien. Ferias de antigüedades: Fui a una increíble, pero no me acuerdo del nombre. Hay una que se pone debajo del MASP los fines de semana.

Lo mejor: Fui a un ensayo de una escuela de Samba: La Perola Negra (sí, Perla Negra, como habrán adivinado). Mi estancia en Sao Paulo coincidió con la semana previa al carnaval, así que algo de eso tuve.
Fuimos con tres extranjeros más (dos suecos y una portuguesa) a la Vila Madalena para ver el ensayo, que en realidad es la banda, las percusiones y las bailarinas tocando la música que desfilarán en el Carnaval, sin vestuarios ni nada. El concepto de Carnaval es que antes de que empiece la cuaresma (los 40 días antes de la pascua), se viene el desenfreno porque después durante ese periodo uno tiene que dedicarse la reflexión (ya). En Salvador de Bahía, la ciudad con más influencia africana de Brasil, la celebración es en las calles, donde camiones se pasean por las avenidas. En Río (el más famoso), y Sao Paulo hay "sambódromos", que son recintos donde la gente paga una entrada por ir a ver los desfiles.
Cada escola de samba representa a un barrio, y desfila por horas cantando un himno de su comuna que cambia todos los años. Eso es lo que tocan en el ensayo. Después de dos horas escuchando la canción es absolutamente imposible no aprendérsela...

Canta Pérola Negra
Me leva a sonhar
Na arte de amar, sou especial
Brilhando neste carnaval
.


Para graficarles la experiencia les puedo decir que entré a un galpón, donde gente de todas las edades estaba achoclonada escuchando al mal amplificado grupo: La vieja de la esquina, el abuelito, la lola, el rapero, el minero del norte, el pescador del sur, el chileno parecido a Brad Pitt, todos estábamos unidos en el ritmo. Es como bailar en el metro, pero sin manoseo. Osea... en realidad cuando estás en una masa de gente tan grande tienes que comprender que vas a estar absolutamente pegado a muchas personas y además bailando, por lo que si no te entregas al ritmo, estai cagado. Lo importante es no quedar con un negro por detrás nomás, porque uno nunca sabe.
La weá es increíble. La gente vuelta loca, el ritmo que no para, la percusión que va cambiando el arreglo durante dos horas... inolvidable nomás.
Ojo con: Los taxistas. Tienen una tendencia a cagarte. Nunca tanto como en México pero igual.

La gente: Muy buena onda, como siempre en Brasil. El brasileño clásico es simpático, además tratan bien a los turistas. ¿Las mujeres? Hay haaarta mujer bonita (mucha rubia natural además), pero uno se queda con el producto nacional siempre.

Lo curioso: Tienen muchas cosas abiertas las 24 horas. Desde tiendas pa tomar agua de coco, hasta supermercados completos. Otra curiosidad es el Parque Butantá, donde se pueden conocer todas las especies de serpientes que hay en el país (cientos). Ahí mismo desarrollan vacunas y medicinas a partir del veneno de los reptiles. Entre otras cosas comí comida de la India, de Vietnam y no me acuerdo de dónde más. Existe una variada oferta gastronómica que se centra en la "picanha" (que para mi desilusión es la picana, un corte que acá no se come mucho), que es la reina de las carnes allá. No tengo idea cómo la preparan, pero es muy buena. Recomiendo que prueben una X-Picanha (la equis se pronuncia "chis", así que así reemplazan la palabra "cheese").

La tele: No vi mucho, pero tenían muchos canales con fútbol, MTV en portugués (con VJ's propios y programas originales). Además Xuxa tiene un programa donde presenta dibujos animados. Sí, también hay infomerciales en las mañanas.

Me quedaron un montón de cosas por hacer... lo que es normal cuando vas sólo 10 días y además a trabajar (otra experiencia). En fin. Al menos cumplí en dedicarle un par de líneas a la clientela. Dejo pendiente el artículo del Transantiago (como siempre voy atrasado).

Éxito para todos.
Tudo bem!

5 comentarios:

  1. O Brasil é uma beleza! Ninguem vai ao Brasil sem ficar louco pra voltar ou muito apaixonado! Que saudade!

    Escribes muy bien, saludos desde washington dc, bitacoreta.org

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  2. Anónimo4:40 p. m.

    La gente dice que no se puede comentar... pero igual se puede.

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  3. Anónimo1:07 p. m.

    Muy buena descripcion de São Paulo, vivo por ahi hace 3 años y si bien lei que estuviste dias puedo asegurarte que contas las cosas que yo cuento en este tiempo aca.....eres un observador muy bueno. Y lo del carnaval es asi !!!! i-n-d-e-s-c-r-i-p-t-i-b-l-e ! Este año desfile y no tiene precio.
    Beijos desde Sampa !

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  4. Qué buena tu descripción de SP. Es curioso leer cómo nos ven desde un punto de vista chileno. Llevo más de 30 años viviendo acá y muchas cosas ya se me pasan de largo. Al contrario de ti, me encanta el sushi con palta jejeje, quizás porque lo he comido las pocas veces que he estado en Stgo los últimos años. Saludos.

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  5. Jaja, a mí también me gusta el sushi con palta, pero de japonés tiene bien poco (no saben de lo que se pierden). Gracias por tu comentario. Saludos!

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