viernes, 22 de diciembre de 2006

La Matiplaza

No sé si la gente me abandonó o yo abandoné a la gente. Fue hace un tiempo atrás, cuando dejé de formar parte del establishment laboral y tuve que emprender el duro arte del periodismo freelance. Desde ese momento, en que escribir se transformó en mi único sustento, corté con el blogger que llevo dentro. No por una cosa de gusto o estilo, sino porque simplemente no daba abasto para cumplir con todos los públicos. Y, como siempre en la vida, la prioridad la tiene el que paga.

Así las cosas, y luego de un periodo de pituteo intenso que ahora se transformó en una desolación laboral casi desesperante (una monedita, por favor), ahora vuelvo con la cola entre las piernas. Como el perro arrepentido, con sus miradas tan tiernas. No me queda otra tampoco. Escribo para no volverme loco.

La Plaza
Una amiga escribió una oda a su plaza la otra vez. Va todos los días con su hija de un año y habla con otras mamás, mientras los niños corren por el prado, en una verdadera postal veraniega del Chile ciudadano (ese que se supone que todos queremos).
Yo tengo una relación de amor y odio con mi plaza. No porque sea fea (no tiene nada que envidiarle a las plazas del tercer mundo), sino porque no encajo. Claro, el hecho de que tenga que ir por obligación (mi hija me lleva y no al revés), tampoco ayuda mucho, tomando en cuenta que todo lo que es obligatorio me produce rechazo, pero eso no es lo peor.
El tema es que mi personaje no tiene nada que ver ahí. Si enumeramos, están los cabros chicos: Los que aprenden a caminar, los que circulan en coche, y los más grandes, que se mueven en una biatlón permanente subiéndose y bajándose de sus bicicletas. Además, en una segunda línea están las mamás (escasas), las nanas peruanas (en abundancia), los guailones (que no están en edad de ir a la plaza), los piteros (escondidos en las sombras), los deportistas (que aparecen a trotar como a las 18.35), la gente que saca a pasear a sus perros (de vez en cuando), las amiguis que se cuentan secretos (parece que todos los días tienen uno), y el weón extraño que lee el diario mientras su hija juega (yo).
Al menos descubrí que guardar el periódico de la mañana tiene un objetivo (y de paso comprendí para qué sirve la suscripción). Por primera vez leo el diario entero, hago el puzzle, y me tapo la cara con él. Me falta usarlo en el baño para completar sus usos posibles. El otro día pensé en limpiarme con un artículo del Negrosuperstar... habría sido una bonita performance, pero lo deseché porque mi organismo está acostumbrado al lujo que representa el papel confort doble hoja (si no encuentro pega luego es un lujo que se puede acabar).
Todos los días (o casi todos, en realidad), llego en bicicleta. Así al menos paso por cool. O por jubilado cool. Pensé en llevar migas para las palomas, pero en La Reina lo que hay son loros. Uno podría pensar que es un buen ejercicio, pero en realidad mi casa queda a pocas cuadras de la plaza. En realidad la uso pa despistar.
Las nanas me miran y se ríen. No sé si por burlarse o por mi innegable sex appeal.
Todo termina siempre igual. Compro una lata de Coca Light y repito ¿Vamos a la casa, Coni? El brillo de la lata rebota en sus ojos. El soborno siempre sirve.

Matinews
Leo que el otro día murió Matipinochet. Hubo gente que maticelebró y otra que matilloró y matimaltrató a los matiperiodistas de otros matipaíses. El matinieto de matiPrats lo matiescupió.
El matiescándalo de corrupción en el matigobierno parece que no se va a matiacabar nunca. "¿Qué hacían con los matifondos reservados?", pregunta un matiopositor... "Lo mismo que ustedes en la matidictadura", responde un alguien de la maticoncertación.
No entiendo porqué dicen que los matidiarios no matiinforman de las cosas matiimportantes.

5 comentarios:

  1. La gente es ingrata. La gente ya no es gente. La gente no existe. Pero las nanas peruanas te esperan el Soro. Su buen ceviche o papitas a la huancaina. Quién sabe. No sería malo abrir un restaurante peruano. Está de moda. La otra vez me limpié la raja con el diario. Es un poco aspero, pero se disfruta el doble.
    SALUD!
    NS

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  2. El matinegro es matiyeta

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  3. Pensé en no dejarte ningún comentario, pero como sé que ahora tienes tiempo, y probablemente esperas que alguien derrame una lágrima aquí, te dejo éste (y éste otro).

    El tema de la cesantía es complejo y me toca de cerca. Nadie mejor que tú sabe que antes de verme buscando y buscando decidí arrancar a la tierra del capitalismo a trabajarla de héroe. Espero que algún día el Hombre Araña o Popeye siquiera, me dejen cesante de nuevo para volver a lo que realmente me gusta (¿y qué me gusta?... Pegar breves me gustó una vez).

    Otra vez le dije a Badiola que él era de esos que la vida profesional siempre le tendría preparada una sorpresa. Y puta que se demoró la sorpresa, pero ahí está ahora... bien supongo.

    Como ya te lo he dicho en oportunidades anteriores, eres un tipo afortunado porque tienes talento. Incluso lo haces bien cuando escribes webadas que nadie leerá (como este blog). O sea, tienes talento para desparramar. Ya lo sé, no es suficiente, porque estás sin trabajo y ni siquiera puedes ir a esa tienda de juguetes usados para completar tu colección de muñecos...

    Si hay algo que te puedo decir desde mi humilde perspectiva y antigüedad (32 años no es poco), es que tienes que mantenerte firme y aprovechar a los tuyos. Tal vez esos paseos con la Coni por la plaza no serían una realidad en otro contexto. Mi hermano se quebró una pata hace 3 meses y también lo pasa chancho con su hija de 3 años (y todo gracias a una desgracia).

    Este puede ser el momento de crear. De ponerle melodía a alguno de esos versos sueltos que te envió el gato Félix.

    Póngale bueno brother. Yo por mientras adquiriré todos los monos que pueda para después vendértelos a precio barato, quiridi.

    Forza Matisoro.

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  4. Sebastián Urzúa9:53 p. m.

    Haha! Genial Claudio. Desde el subempleo te cuento que eres uno de los pocos que me hace reir con ganas.
    Suerte!
    Seba

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  5. Me pillo este blog justo ahora que acabo de renunciar y me quedan 3 días de pega para dejar de ser una contratada y lanzarme un piquero (¿o guatazo?) al mundo del trabajador independiente.

    Tal vez nos encontremos en alguna plaza...

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