miércoles, 12 de septiembre de 2007

EL RETORNO (PARTE 2 Y FINAL)




Iba a hacer una trilogía con mi retorno, para luego vender los derechos a Hollywood y aparecer en medio de animatronics y personajes generados por Industrial Light & Magic, pero me dio lata. Tenía listo el casting: para el primer capítulo, cuando estaba con el pelo largo, mi rol lo iba a hacer Brad Pitt con un look tipo Leyendas de Pasión. En la segunda parte, con el pelo corto, me iba a interpretar Zac Efron (sí, me veo más cabro después de ir al peluquero). Además así le podía poner unas escenas cantadas y bailadas, sacar un disco y un álbum Salo; y la tercera parte sería con Remigio Remedy y sólo para la televisión, después del fracaso de crítica y taquilla de la segunda película (esto luego de sostener conversaciones con Tom Cruise, Kevin Bacon, Jim Carrey y Matt Damon). El reparto original incluía a Natalie Portman como la Pame, Jake Gyllenhaal (sí, el vaquero gay) como el Míster, Samuel L. Jackson como el Negro, Eddie Murphy como el Pablo, Bruce Willis o Jason Statham como el Farrios, Tom Hanks como el Gonza, Benicio del Toro como Arrizaga y Adriano Castillo (compadre Moncho) como Novoa. Para la Coni planeaba un casting masivo de niñitas en un mall capitalino (Dakota Fanning está muy crecida para el rol). Hubiera sido lindo, pero prefería terminar esto del regreso acá… Ahora que soy un empleado de 9 a 18 horas tengo que optimizar mi tiempo.

Transformer
Como les contaba en el post anterior, luego de la desaparición del indio (al que llamaremos Fabrizio por su notoria forma fálica), mi suerte comenzó a mejorar. A poco andar y tras una postulación electrónica (de las miles que he hecho), me llamaron de una empresa de comunicaciones. Curiosamente, y luego de un dato de mi querida ex colega “Orchar”, accedí a un casting que estaba haciendo el principal diario farandulero del país para buscar a un reemplazante que trabajara con ellos por un mes en la sección de… farándula (osea todo el diario).
La entrevista en la agencia fue piola: La idea era editar, reportear y escribir para una revista privada de transportes de cerca de 150 páginas en papel couché y con un look que no tiene nada que envidiarle a la revista Paula (pero con modelos siliconadas en vez de pelolais). Además de darme un ingreso seguro, me permitía continuar con mis actividades extraprogramáticas para lograr mi sueldo ético. Poca gente, poco atado, algunos viajes. Todo bien. Ideal para reconstruir mi imperio financiero después de esta crisis asiática (no tengo plata ni pa arrollados de primavera).
La experiencia con el medio farandulero se dio distinta. Como primer requisito tuve que ver un programa de farándula que dan los viernes por la noche, especie de Informe Especial gritón del rubro y escribir una crónica. La idea era entregarla esa misma noche. El lunes siguiente me citaron a una entrevista. Entrar a ese diario fue intimidante. Era como la redacción donde trabajé por seis años, pero multiplicada por 20. Las piernas me temblaron un poco, pero seguí caminando digno hacia la oficina del editor, con la mente en puesta en no tropezarme con nada, que no se me asomara nada en la nariz y con una sonrisa de confianza (que comprobé era una mueca al mirarme en un vidrio, así que la suspendí). Conversé con el tipo por varios minutos. De mediana edad y escaso pelo, no se creía mucho el cuento de la farándula. “De vez en cuando todos salimos a respirar para sacar la cabeza de esto”, me dijo. Revisó mi currículum y me dio a entender que estaba un poco sobrecalificado… Analizamos el panorama televisivo actual y el devenir de los medios con tono de panelista de Tolerancia Cero (mi guata me haría encajar perfecto en ese programa). “Todo bien” le dije yo, y cruzamos frases de buena crianza.
Al día siguiente me llamaron de la agencia. Me citaron para decirme que estaba seleccionado de entre una larga lista de postulantes que incluía a dos primates y algunos chicos reality. Feliz, acepté y me transformé en Optimus Prime, el rey de los camiones (“Eris como el Caroca”, me dijo el Míster). Ahora estoy aprendiendo sobre chasis, inyección, motores, Euro III, tarificación vial y todos esos temas que siempre quise investigar (¿?). La idea era empezar dos días después.
Claramente el diario farandulero me había descartado: habían pasado dos días luego de la reunión y mi último día de libertad y nunca me llamaron. El jueves ya estaba ojeroso pero jovial en mi nueva oficina, pensando en qué es un freno de motor cuando sonó mi celular. El diario farandulero me quería. Antes de que me hicieran una propuesta dije que gracias, pero no (soy un hombre de palabra), aunque por un segundo me imaginé reporteando en el cumpleaños de Luli hasta las 4 de la mañana. ¿Habrá sido la venganza de Fabrizio? Yo creo que al final siempre todo es para mejor… y lo digo como un experto… mal que mal, “uno que ha escrito de camiones”…

miércoles, 5 de septiembre de 2007

EL RETORNO (PARTE 1)

Sí, la gente lo pedía a gritos… aunque ni tanto. Incluso MKB (¿Mortal Kombat Bicentenario?), había intentado hacerme escribir acá a través de una de esas cadenas blogueras (truco sucio pero efectivo). Pero no pude. No fui capaz de salir de mi ostracismo tibetano. Me gustaría decir que estuve lejos, que me perdí cultivando té verde en Camboya o que dediqué mis esfuerzos sanando con abrazos a la gente en un evento en Espacio Riesco, o escribiendo la Cantata de la Torre Santa María. Pero no. Estuve acá, donde siempre… aunque ausente, intentando resolver los problemas de un freelanceo que estaba llevándome a la debacle financiera, lo que había generado protestas constantes en los gremios hogareños que habitan junto a mí, además de sumirme en un estado de decepción e interrogantes continuas. ¿Se había ido mi suerte?
Siempre he dependido en gran parte de mi buena fortuna, cualquiera que me conozca lo sabe. Lo cierto es que hace meses vivía la otra cara de la moneda: nada me resultaba. Esto se transformó en un drama en la parte laboral-económica. “Algo pasa que andas con mala suerte”, incluso me dijo la siempre aguda Pame. Y yo lo sabía, muy dentro. La buena estrella me había abandonado. Por primera vez estaba solo. Claro, cuando se te atraviesan 5 gatos negros en una semana, debe ser una señal (a estas alturas soy yo el que les trae mala suerte a ellos). Había un misterio que resolver.

El indio negro
Dentro de los souvenirs que me traje de mi viaje a México, el año pasado, hay una figura hecha en obsidiana, la piedra sagrada de los mexicas, que –se supone- tiene propiedades energéticas especiales. Es un indio bastante tosco y no muy grande, que hasta antes de cambiarme de casa estuvo sobre el bar, desde donde un día se cayó y se partió. Diligente, lo pegué con la gotita (cuando uno compra la gotita anda buscando cosas para pegar). Este año había subido de nivel, ya que el cambio de casa lo trasladó a mi velador, un ascenso no menor (sólo una estatuilla de colección de Batman que uso para dejar mi anillo de matrimonio había alcanzado tal honor, junto con todos los cachureos y regalos que la Coni suele trasladar a mi pieza)… Dentro de mi extrañeza por la mala racha, comencé a estudiar con detención al indio. Su mirada negra e impenetrable de souvenir turístico no me daba muchas pistas, tampoco los libros que leí de niño, ni los programas de denuncias periodísticas. Y eso que hay caleta. Levanté la mirada al cielo y grité por una explicación, rasgando mis vestiduras. Error. Dios no atiende los días nublados, todo el mundo lo sabe. Nunca he tenido nada contra los aborígenes, de hecho participé en una ópera rock en honor a Caupolicán, pero este indio parecía tener una mueca de satisfacción. Como de misión cumplida. Por un momento comprendí que su energía estaba algo así como interfiriendo con la mía (supuse). Además estaba roto (no como el monumento que hay en la Plaza de Armas eso sí, que puede tener que ver con cómo le va al país. Piénsenlo). Y además es bien feo en realidad, así que no tenía nada que hacer en mi velador (por eso lo saqué, el resto es el efecto dramático necesario). Lo puse escondido en una caja aún sin desembalar (que seguramente quedará así por los siglos de los siglos). Al día siguiente recibí un mail para presentarme a una entrevista de trabajo. A la semana me habían llamado de una empresa de comunicaciones y un medio masivo (ese especialista en copuchas y que leen durante 3 horas en todos los matinales). A los diez días ya estaba trabajando. ¿En qué? Ese es otro cuento.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Pesadillas (I y II, en 3D)

Pesadilla 1
Sí, sé que llegué más tarde que bus clon al tema del Transantiago. Ahora que ya está todo dicho y hecho. Que hasta Iván se baja de la micro, pero por la puerta de atrás.
Mi primera impresión del plan la tuve desde Brasil, cuando no pasaba de ser una anécdota ver a la gente colgando... Después en Chile me declaraba un abierto fan del nuevo orden, de la reducción de micros, del adiós al ruido y la bienvenida a las calles expeditas... hasta que debuté como usuario. El Transantiago y yo nos odiamos. Simplemente no nos soportamos... Pa qué gastar más pixeles repitiendo las quejas de todas las viejas que entrevistan los noteros de los matinales. Pero sí, me he encontrado varias veces sin plata en la Bip! y sin tener un lugar donde cargarla en kilómetros a la redonda, y he andado apretujado (no manoseado, menos mal) en micro y metro.
En todo caso, tengo entendido que todo se va a arreglar cuando los buses orugas se transformen en mariposas, y se lleven a la gente volando con sus alas multicolores. Entonces Zamorano devolverá toda la plata y se abrirán las grandes Alamedas segregadas.
En realidad lo que me llama más la atención no es el pésimo cálculo de la gente que está detrás del peor fracaso gubernamental en años (wena el Farrios!). Ni siquiera la irresponsabilidad de instaurar la política del "ensayo-error" en la vida de millones de capitalinos. Tampoco esa facilidad para ofrecer soluciones parche que sirven menos que billete de 500... lo que me alarma es la cuenta regresiva para el colapso social. Y no me refiero a alguna gente botando la reja del metro para entrar, ni la rotura de los ventanales de una micro amarilla pintada de Transantiago... Estoy hablando de una verdadera y masiva movilización social que probablemente va a dejar la cagá, y que es inminente. Porque claro, una cosa es que yo me enrabie con el sistema después de esperar por una micro llena de vez en cuando... pero otra cosa es la rabia acumulada diariamente por un obrero que tuvo que trabajar cargando sacos de cemento a todo el sol, esperar 45 minutos por una micro llena y que además lo deja a 20 cuadras de su casa. Esa bronca, y la de los oficinistas, escolares, dueñas de casa, adiestradores de focas y lanzas internacionales es explosiva. El Gobierno ha conseguido unificar a Santiago contra un enemigo común, algo que ya se quisiera cualquier partido, matinal u movimiento.
La mecha está encendida... a taparse los oídos.

Pesadilla 2
Mi cambio de casa no fue tan traumático. Cambiar toda una vida y una naciente familia de cosas, es una tarea ardua, pero gratificante... más aún cuando tu casa nueva, aunque arrendada, es como un pequeño sueño cumplido.
Lo más difícil de trasladarse no fue tener que entrar los colchones por una de las ventanas del segundo piso, ni comprobar que los fondos se van rápido cuando tienes que pagar (documentar dice la gente grande), arriendos (del depto que dejas y de la casa que recibes), mes de garantía, comisión del corredor y cuentas de tu ex vivienda... sino que estar casi un mes sin la conexión a la monopólica compañía de cable, lo que implica no tener tu teléfono, ni internet, ni cable. Porque claro, un par de semanas pude funcionar con lo que dejó el ex arrendatario... pero esa era precisamente la pesadilla... mientras él no diera fin a la cuenta o la trasladara, yo no podía cambiar mis servicios a la casa, lo que se tradujo en una desconexión total por diez días, miles de llamadas a las operadoras de PLR (se omitió el nombre de la compañía), e incluso las amenazas de la Pame utilizando su alta investidura (su condición de primera dama de un seudo guionista y editor de la revista eclesiástica no es menor). Así las cosas, y luego de lograr la completa restauración de todo, lo que me ha llevado a sublimes alegrías como poder ver los partidos del "Audac" con el Míster, el único detalle que quedaba era que un técnico viniera a retirar el módem del ex arrendatario.
Como siempre en esta vida, las cosas pasan cuando uno menos las espera.
Una mañana cualquiera sonó el citófono (otro de los avances tecnológicos disponibles en mi nuevo feudo, junto con la campana sobre la cocina y un circuito eléctrico que me permite usar simultáneamente el hervidor y el microondas). Y bajé a abrir la puerta, cantando "yor biutiful...yor biutiful is truuu", feliz. Por fin, era un funcionario de PLR requiriendo el mentado equipo. Ágil como una gacela, se lo cedí, y me disponía a contestar su cuestionario cuando escuché un ruido que me llenó de pavor... "¡Blam!"... Un escalofrío recorrió mi espalda. Estaba solo en este mundo. La puerta de la casa se había cerrado.
No tenía llaves. No tenía plata. No tenía celular... y lo peor de todo: No tenía ropa puesta. Estaba con unos exiguos pantalones cortos de pijama y una polera ad-hoc (un triste espectáculo, por lo demás) ... como en uno de esos sueños en que caminas y te das cuenta de que no tienes zapatos, o simplemente estás en pelota. "Puta la weá", pensé, filosofando. "Chuuu... se quedó afuera", me dijo el técnico destacando lo obvio.
Es en momentos como ese cuando uno no tiene a nadie, ni a uno mismo. Estaba en blanco, no se me ocurría ninguna solución. Mi nuevo único amigo llamó a su central por radio y transmitió el celular de la Pame que atiné a recordar. "Buzón de voz", me dijo, mientras yo pensaba dónde iba a quedarme las cinco horas que faltaban para que alguien llegara a la casa a socorrerme. Sin zapatos no iba a llegar muy lejos. Pensé en conseguirme un carro de supermercado y vagar maldiciendo y recitando poesía y canciones de Piegrande... o en ponerme a trotar para pasar por deportista... otra opción era dormirme en mitad de la calle y hacer una acción de arte contra el Transantiago y las autoridades dormidas ante las necesidades de la gente, que en el fondo está en pelota... pero el asfalto estaba caliente y debajo de los pijamas uno no usa ropa interior (no yo, al menos).
Estaba en mis cavilaciones, cuando mi nuevo mejor amigo atinó... "Yo ando con una escalera en la camioneta"... Dicho y hecho. Antes de que me dijera nada, tenía una escalera telescópica puesta hasta una ventana del segundo piso, convenientemente abierta... "Se sube usted o me subo yo", me preguntó a lo Don Francisco... Pensé en pedirle que me tomara en brazos, onda Kevin Corner y Whitney Ohio, pero mi heterosexualidad me lo impidió... Y el vértigo que padezco optó por lo sano... Sube, Peter Parker, le dije... tomé en cuenta además que la maniobra no era tan simple... había que descolgarse de la escalera (a un costado), hasta la ventana. Una cosa es caerse... la otra es caerse con un short pijama (sin ropa interior, repito). Mientras entraba de nuevo a mi casa pensaba en mi película favorita de Bud Spencer y Terence Hill... "Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro", me repetía.
Desde entonces duermo con jeans. Es como andar en metro: Incómodo, pero seguro.


Éxito para todos

lunes, 12 de marzo de 2007

Actualizando

No he tenido tiempo para nada. Tanto así que le he dado vuelta mil veces a las ideas que quería incluir en este humilde espacio, dejando de paso que el tiempo haga su trabajo y acumule decenas de anécdotas que debería escribir. Ahora no sé cómo. Voy a hacer el intento, honrando las más de mil visitas que figuran en el contador, a pesar de que se me caen los párpados del sueño. Tener tiempo no siempre significa tener un momento. Uno de esos pasajeros instantes en que te iluminas y te vuelves un poco más gracioso, un poco más sabio o un poco más rubio.

Brasil, lalalalalalalaláaaa... (cantando porfa)
Este verano no tuve vacaciones, pero como hace tiempo tampoco tengo trabajo, estoy en una situación compleja. Esto de ser freelance significa que el límite entre el descanso y el trabajo se vuelve difuso. He pensado seriamente ponerme terno para andar en la casa durante el horario de oficina. Aunque sería incómodo para cumplir con todas las tareas del hogar que se me han encomendado, y que hacen palidecer a mis obligaciones profesionales "secundarias", como editar una revista, escribir guiones para una agencia de publicidad o abrir una edición de mi diario favorito en Brasil.
Sí (léase como J.M), estuve en Sao Paulo diez días trabajando. Pensaba escribir desde allá una bitácora detallada de toda la experiencia, pero la escasez de tiempo me mató. Eso y la humedad.
Sao Paulo y yo no tuvimos un amor a primera vista. Más bien nos miramos de reojo, desconfiados y en vez de sonrisa nos regalamos una mueca.
Supongo que todos tienen esa imagen de la ciudad inabarcable con edificios gigantescos y aglomerados. Y sí, es exactamente así, pero sin la música del principio de la teleserie. Claro que allá cada pequeño espacio de vegetación es una selva, con arañas gigantes y todo.
Básicamente la ciudad es como Santiago, pero gigante, tropical, con más onda y lleno de brasileños.

Un resumen
Sí, pa efectos de que esto no se transforme en un mamotreto ilegible, vamos con el glosario, Yeruba...

Imperdibles:
El barrio japonés, con sus luminarias en forma de faroles orientales y su sushi de verdad (lo que quiere decir sin palta y queso crema). Ahí comí un barco (ver foto) con sushi y sashimi reales, sin zapatos y con las clásicas puertas tipo ventanales de papel. Probé la cerveza japonesa (como no tomo nunca no les podría decir si se parece a la Cristal, a la Heineken o a la orina de un hipopótamo). El parque Ibirapuera: Un parque gigantesco, con una laguna con cisnes y gansos, un planetario y algunos museos dentro. Un agrado. El MASP: El museo más importante de América Latina... el día que fui estaba cerrado, así que fue un "perdible". Vila Madalena: El sector con más onda de la ciudad. Pubs con música en vivo, tiendas choras, restoranes... todo bien. Ferias de antigüedades: Fui a una increíble, pero no me acuerdo del nombre. Hay una que se pone debajo del MASP los fines de semana.

Lo mejor: Fui a un ensayo de una escuela de Samba: La Perola Negra (sí, Perla Negra, como habrán adivinado). Mi estancia en Sao Paulo coincidió con la semana previa al carnaval, así que algo de eso tuve.
Fuimos con tres extranjeros más (dos suecos y una portuguesa) a la Vila Madalena para ver el ensayo, que en realidad es la banda, las percusiones y las bailarinas tocando la música que desfilarán en el Carnaval, sin vestuarios ni nada. El concepto de Carnaval es que antes de que empiece la cuaresma (los 40 días antes de la pascua), se viene el desenfreno porque después durante ese periodo uno tiene que dedicarse la reflexión (ya). En Salvador de Bahía, la ciudad con más influencia africana de Brasil, la celebración es en las calles, donde camiones se pasean por las avenidas. En Río (el más famoso), y Sao Paulo hay "sambódromos", que son recintos donde la gente paga una entrada por ir a ver los desfiles.
Cada escola de samba representa a un barrio, y desfila por horas cantando un himno de su comuna que cambia todos los años. Eso es lo que tocan en el ensayo. Después de dos horas escuchando la canción es absolutamente imposible no aprendérsela...

Canta Pérola Negra
Me leva a sonhar
Na arte de amar, sou especial
Brilhando neste carnaval
.


Para graficarles la experiencia les puedo decir que entré a un galpón, donde gente de todas las edades estaba achoclonada escuchando al mal amplificado grupo: La vieja de la esquina, el abuelito, la lola, el rapero, el minero del norte, el pescador del sur, el chileno parecido a Brad Pitt, todos estábamos unidos en el ritmo. Es como bailar en el metro, pero sin manoseo. Osea... en realidad cuando estás en una masa de gente tan grande tienes que comprender que vas a estar absolutamente pegado a muchas personas y además bailando, por lo que si no te entregas al ritmo, estai cagado. Lo importante es no quedar con un negro por detrás nomás, porque uno nunca sabe.
La weá es increíble. La gente vuelta loca, el ritmo que no para, la percusión que va cambiando el arreglo durante dos horas... inolvidable nomás.
Ojo con: Los taxistas. Tienen una tendencia a cagarte. Nunca tanto como en México pero igual.

La gente: Muy buena onda, como siempre en Brasil. El brasileño clásico es simpático, además tratan bien a los turistas. ¿Las mujeres? Hay haaarta mujer bonita (mucha rubia natural además), pero uno se queda con el producto nacional siempre.

Lo curioso: Tienen muchas cosas abiertas las 24 horas. Desde tiendas pa tomar agua de coco, hasta supermercados completos. Otra curiosidad es el Parque Butantá, donde se pueden conocer todas las especies de serpientes que hay en el país (cientos). Ahí mismo desarrollan vacunas y medicinas a partir del veneno de los reptiles. Entre otras cosas comí comida de la India, de Vietnam y no me acuerdo de dónde más. Existe una variada oferta gastronómica que se centra en la "picanha" (que para mi desilusión es la picana, un corte que acá no se come mucho), que es la reina de las carnes allá. No tengo idea cómo la preparan, pero es muy buena. Recomiendo que prueben una X-Picanha (la equis se pronuncia "chis", así que así reemplazan la palabra "cheese").

La tele: No vi mucho, pero tenían muchos canales con fútbol, MTV en portugués (con VJ's propios y programas originales). Además Xuxa tiene un programa donde presenta dibujos animados. Sí, también hay infomerciales en las mañanas.

Me quedaron un montón de cosas por hacer... lo que es normal cuando vas sólo 10 días y además a trabajar (otra experiencia). En fin. Al menos cumplí en dedicarle un par de líneas a la clientela. Dejo pendiente el artículo del Transantiago (como siempre voy atrasado).

Éxito para todos.
Tudo bem!

miércoles, 24 de enero de 2007

No tengo espacio (lacorbatadeSaddam)

Todo me cansa. La sucesión de los días, los cambios de temperatura, las viejas, las quejas y las rejas. Será quizás que hoy es uno de esos días en que nada parece encajar, y las piezas del rompecabezas entran a la fuerza. Me siento un poco como el Transantiago... incomprendido, mal enfocado, mal armado.
Por estos días preparo un cambio. Me voy del depto para enfrentar el desafío de la casa propia de grupo... lo que equivale a decir la casa arrendada. Una casa blanca en un condominio con tejas, con un patio chico y un corazón grande. El sueño de la familia joven chilena, me dijo una amiga.

Undíadeesos
Medespertétemprano(enlamadrugada)averelpartidodelBomberderoquenoarrugóy
leganóaNadalquedespuéssesacólospillosdiciendoqueteníaunapuntadaenun
cacheteloquenodejadesersospechosoDespuesfuialsupermercadoaconseguir
cajasparalamudanzaMedieroncomocincoymelastrajealhombroloquenoesuna
decisióninteligentecuandovivesamuuuchascuadrasdedistanciaytuhijate
acompañapidiéndotequelaesperesypreguntándotequévasaprepararde
almuerzoLuegomepuseaembalarcosasparaeltrasladorgullosodehaberconseguido
quetodaslascopasentraranintactascuandollamaronamiprimogénitaportelefóno
UnaamigadelbarriolaqueríaveniravisitarAntesquemedieracuentalacabrachica
gritonayaestabanenlacasaLatardesesucediócomounapelículadehorrorconlas
niñascorriendoychillandoporelescasoespaciodeldeptodesordenandolopocoque
habíaordenadoysacandocosasdesusembalajesYyocomomayordomoinglés
siriviendojugoslechesfrutaspanesgalletasytratandodequemantuvieranelorden
conmenoséxitoqueteleseriedel13Cuandomissienescorríanelriesgodeestallar
(aesaalturayaestabaconganasdeprobarmelacorbatadeSaddam)lasllevéalaplaza
paracansarlasyclaroluegodeunratodeiresyvenireslacabrachicasecayóysepegóenla
cabezaYaerahoradellevarlaasucasaCuandovolvíaldeptomellamósumamápara
preguntarmequéchuchalehabíapasadoyyolediexplicacionespococonvincentes
queellaaceptótambiénpococonvincentementemientrasyojurabaquenuncamás
viviríaundíacomoestequetodavíanoterminayquesiempresepuedeponerpeor
Tengoalmademuchascosasperodenanano.
Lesjuroqueestoesmásfácilleerloquevivirlo.
Éxito.

viernes, 22 de diciembre de 2006

La Matiplaza

No sé si la gente me abandonó o yo abandoné a la gente. Fue hace un tiempo atrás, cuando dejé de formar parte del establishment laboral y tuve que emprender el duro arte del periodismo freelance. Desde ese momento, en que escribir se transformó en mi único sustento, corté con el blogger que llevo dentro. No por una cosa de gusto o estilo, sino porque simplemente no daba abasto para cumplir con todos los públicos. Y, como siempre en la vida, la prioridad la tiene el que paga.

Así las cosas, y luego de un periodo de pituteo intenso que ahora se transformó en una desolación laboral casi desesperante (una monedita, por favor), ahora vuelvo con la cola entre las piernas. Como el perro arrepentido, con sus miradas tan tiernas. No me queda otra tampoco. Escribo para no volverme loco.

La Plaza
Una amiga escribió una oda a su plaza la otra vez. Va todos los días con su hija de un año y habla con otras mamás, mientras los niños corren por el prado, en una verdadera postal veraniega del Chile ciudadano (ese que se supone que todos queremos).
Yo tengo una relación de amor y odio con mi plaza. No porque sea fea (no tiene nada que envidiarle a las plazas del tercer mundo), sino porque no encajo. Claro, el hecho de que tenga que ir por obligación (mi hija me lleva y no al revés), tampoco ayuda mucho, tomando en cuenta que todo lo que es obligatorio me produce rechazo, pero eso no es lo peor.
El tema es que mi personaje no tiene nada que ver ahí. Si enumeramos, están los cabros chicos: Los que aprenden a caminar, los que circulan en coche, y los más grandes, que se mueven en una biatlón permanente subiéndose y bajándose de sus bicicletas. Además, en una segunda línea están las mamás (escasas), las nanas peruanas (en abundancia), los guailones (que no están en edad de ir a la plaza), los piteros (escondidos en las sombras), los deportistas (que aparecen a trotar como a las 18.35), la gente que saca a pasear a sus perros (de vez en cuando), las amiguis que se cuentan secretos (parece que todos los días tienen uno), y el weón extraño que lee el diario mientras su hija juega (yo).
Al menos descubrí que guardar el periódico de la mañana tiene un objetivo (y de paso comprendí para qué sirve la suscripción). Por primera vez leo el diario entero, hago el puzzle, y me tapo la cara con él. Me falta usarlo en el baño para completar sus usos posibles. El otro día pensé en limpiarme con un artículo del Negrosuperstar... habría sido una bonita performance, pero lo deseché porque mi organismo está acostumbrado al lujo que representa el papel confort doble hoja (si no encuentro pega luego es un lujo que se puede acabar).
Todos los días (o casi todos, en realidad), llego en bicicleta. Así al menos paso por cool. O por jubilado cool. Pensé en llevar migas para las palomas, pero en La Reina lo que hay son loros. Uno podría pensar que es un buen ejercicio, pero en realidad mi casa queda a pocas cuadras de la plaza. En realidad la uso pa despistar.
Las nanas me miran y se ríen. No sé si por burlarse o por mi innegable sex appeal.
Todo termina siempre igual. Compro una lata de Coca Light y repito ¿Vamos a la casa, Coni? El brillo de la lata rebota en sus ojos. El soborno siempre sirve.

Matinews
Leo que el otro día murió Matipinochet. Hubo gente que maticelebró y otra que matilloró y matimaltrató a los matiperiodistas de otros matipaíses. El matinieto de matiPrats lo matiescupió.
El matiescándalo de corrupción en el matigobierno parece que no se va a matiacabar nunca. "¿Qué hacían con los matifondos reservados?", pregunta un matiopositor... "Lo mismo que ustedes en la matidictadura", responde un alguien de la maticoncertación.
No entiendo porqué dicen que los matidiarios no matiinforman de las cosas matiimportantes.

martes, 31 de octubre de 2006

Piegrande en vivo el jueves 2!!!


Si antes no pudiste... si te contaron y no lo podías creer... si quieres una oportunidad para volver a creer en que el rock puede salvar el mundo (y la plata), esto es lo que estabas esperando...

Sí, porque el próximo Jueves 2 de noviembre, Piegrande se presenta en el Club Darabos (Antonia López de Bello 93, barrio Bellavista), a las 22 horas, celebrando un año de vida con las canciones que darán forma a su primer disco y una que otra sorpresa. ¿Cuánto cuesta? 2 mil pesos de consumo mínimo. Muy poco para una noche que promete ser memorable. No te quedes fuera ni digas que no te avisamos...

Visiten el nuevo sitio de Piegrande para más detalles y grítenselo al mundo.
Piegrande, una banda que pisa fuerte.
www.piegrande.cl

martes, 17 de octubre de 2006

Corazón... qué le has hecho a mi corazón...

Muchas veces uno se ve superado por las circunstancias... Cuando estás en la casa de la polola y descubres con pavor -y cuando el daño ya está hecho- que la cadena está mala; cuando vas a buscar los resultados de la PAA, PSU o sucedáneo (en mis tiempos la única manera era La Nación); cuando tu polola te dice que está esperando guagua; y cuando una mañana cualquiera el noticiario te muestra a los aviones chocando contra los edificios.
Pero no por eso estás preparado para que la vida te golpee... como cuando un "rostro amigo" te cuenta que el show se acaba, que el canal desechó la larga lista de ideas dudosas que poníamos en pantalla cada día. Al menos te lo puedes tomar con humor. Al menos te lo contó el rostro, tomando desayuno mientras las bailarinas pasan y las estrellas de una teleserie fallida comen pan con palta. Hay cosas peores. Como que tu hermano menor te despierte un domingo a las 8.30 para contarte que tu papá tenía un dolor en el pecho y partió a la clínica con tu madre. Duro. Directo al hueso. En ese momento es a uno al que le duele el corazón.
Levantarse con la película completa pasando frente a los ojos, aparecer en la clínica donde está la familia completa, esperar al médico. Horas que recuerdo como segundos. El infarto se desató con furia entre las arterias bloqueadas de mi mal cuidado padre.
Claro, mil veces le dijo todo el mundo. Mil veces él aseguró estar consciente. Mil veces pido que no le pase nada.
Mi familia no es una familia común. Somos incapaces de esperar con cara de circunstancia, inmóviles y apesadumbrados, así que optamos por hablar estupideces y sapear el funcionamiento de la clínica. La tele de la sala de espera siempre está en el canal más fome, somos muchos y pareciera que intentáramos pararnos justo en "la pasá", así que estorbamos en todos lados . La máquina de las bebidas se traga las monedas. Aparece una prima que no veía hace diez años con su marido y sus dos hijos pequeños rubios. Deben ser los únicos rubios de la familia, que es como si hubiera un jorobado o un negro dentro del árbol genealógico. Toda una rareza para una familia donde sólo de cuando en cuando nace un integrante capaz de caminar erguido e hilar frases si babear.
Mis tíos preguntan dónde está el difunto, mientras con mis hermanos miramos con cara de pregunta a cualquier persona que pase con delantal, aunque sea del aseo.
Sale un representante del doctor. Todo está bien, todo normal, el doctor sale en un rato.
Pasa un rato. Uno bueno, en cámara lenta. El doctor tiene mala cara. El infarto no fue leve como creíamos, fue uno de los buenos. El nivel de cagá que existe implica que habrá que realizar otro "procedimiento" (esa es la terminología real para una angioplastía= despeje de las venas mediante la introducción de una sonda a través de las arterias que elimina la grasa, para luego aplicar un 'extend' o tubo que fijará las paredes de la vena para que éstas no vuelvan a cerrarse. Cada extend vale un millón y medio. Luego de esta semana mi viejo cargará con seis, lo que lo hace más caro que Steve Austin).
Sale mi papá, amarillo, semiconsciente, saludando como quien viene del espacio. Uno no haya que decir.
Luego de un rato subimos a su pieza a conversar un par de cosas y hablar incoherencias. Él por efecto de los calmantes. Yo por efecto de mi mente enferma.
El día se transforma en semana, en visitas diarias, en otra intervención y en plata que se adeuda y se acumula, mientras el show se extingue delante de los ojos de los televidentes.
"El padre se vuelve hijo y el hijo se vuelve padre" dice una frase de Superman. La pura verdad, pienso mientras acaricio la cabeza de mi viejo antes de despedirme esa primera noche. La primera de muchas en que acompañé su recuperación... claro que sin traje azul ni capa roja, pa no alarmar a las enfermeras.
Ahora mi padre está en la casa (gracias a todos por la preocupación), y mi programa se fue pa la casa. ¿De quién es la casa? (Si no vieron alguna vez Morandé con Compañía no van a cachar de qué chucha hablo). Mucho para un par de semanas. Mucho para un solo post. Muchas gracias, buenas noches.

domingo, 24 de septiembre de 2006

Caca y 18 (el loly milagroso)

Escribo sólo por respeto a los dos comentarios cagones del último post, prueba indesmentible de que alguien lee esto.
Además me sirve para matar el tiempo frente al computador, tomando en cuenta que estoy en un lugar donde no quiero estar, haciendo una pega que no quiero hacer, en un día (domingo) que normalmente dedico a mis oraciones y flagelaciones.
Quizás sea que estoy de mala. Quizás sea que la alergia sale de su letargo por estos días, haciendo que mis mocos cuelguen, se me nuble la vista y me pique la garganta; todo mientras el sol me incinera los sesos. Una postal de mi odio hacia los días soleados, los delfines y los TLC.

Cómo pretenden que yo...
Fui con mi primogénita y mi mujer a la fonda del parque Intercriminal (fue casi mi única actividad dieciochera formal.. no fui a ninguna fonda a bailar cueca-reggaetón, tiquitiquibling). Hay que ser muy chileno (o muy weón - o ambos) pa pagar la entrada carísima que da derecho a disfrutar de tanta maravilla: Unos ponys cabizbajos que arrastran a los cabros chicos por luca, un Pedro Picapiedra inflable, un rodeo con novillos chascones y maltratados y huasos con puros "puntos malos", y anticuchos ABC1 (me acuerdo que el año pasado me comí uno y era más malo que el Indio Juan). Todo aderezado por un calor insoportable y precios primermundistas, que en promedio triplicaban el valor normal de cualquier almacén (hasta los helados de gamba vaían 600).
Cada tiquitiquití=luca. Ser chileno=no tiene precio.
Obviamente, mi sufrimiento no tiene comparación con el de los ponys. Los cabros chicos se suben a ellos con cara de éxtasis y espuma en la boca, mientras los papás sacan fotos y unas cabras los guían pensando en otra cosa.
"Pónganse todos a la foto", decía una señora que parecía aviso de Koleston, mientras los dependientes acomodaban uno al lado de otro cinco caballos enanos que no paraban de defecar mientras los movían, cada uno con un cabro chico pecoso sobre él. Al mismo tiempo el animal en el que mi retoña iba montado hacía un alto para orinar de manera furiosa.
Seguramente los científicos ingleses ya habrán estudiado este fenómeno que demuestra que el esfínter del pony está directamente conectado con su ánimo. Como el de tantos. (Se dice que para la Parada Militar los caballos escriben mensajes como "Peace" y "No a las armas" con caca mientras desfilan en la losa del Parque O'Higgins).
Más allá un local de pesca milagrosa atendido por dos agraciadas lolas era víctima del acoso policial de casi un cuartel móvil completo: Obviamente los pacos querían pescar algo y no era precisamente un jurel plástico. Convengamos en que ellas se hacían las lindas, como corresponde, manteniendo el interés policial a la usanza de cualquier asesora del hogar. Algo debe tener de mágico el uniforme verde... o la luma. Curiosamente el premio por sacar un pescado de la pequeña piscina inflable a medio llenar era un loly. Las minas eran dos y los pacos 4. Queda claro: ellos creen en milagros.


Éxito

miércoles, 13 de septiembre de 2006

Música y memoria (nada de política, compañeros)

Ando raja. Probablemente es porque el fin de semana pasado, en vez de dedicarme a descansar como la gente y convertir mi hogar en una sucursal de la Fundación Las Rosas, tuve un trasnochado sábado de tocata y un domingo trabajando en mi ex pega (un suplicio que pocos comprenden, pero que es parte de haber vendido mi alma al diablo en cómodas cuotas).

Aún así, me decidí a actualizar este blog abandonado como mi conciencia, para contar una que otra anécdota.

La primera tiene que ver con ese sublime encanto de encontrarse con la historia cara a cara. Ya había tenido la oportunidad de conocer a Don Gordisco, sacarme una foto con el Tío Flanlentín, hablar con Guru Guru, darle la mano a Ronco Ratas, Javier Mirándola y tantos otros personajes míticos. Pero no estaba preparado para toparme cara a cara con el Mostro: Nito Mostro (sí, el de Sui Género) llegó a la puerta de mi oficina preguntando dónde estaba el estudio. Diligente, lo saludé y acompañé hasta maquillaje mientras las escenas de años de guitarreos fogateros, trabajos de invierno y verano, y devaneos escolares pasaban por mis ojos blancos. Claro, porque bastó con que entonara un par de versos de “Aprendizaje” (sin complicaciones, con las mismas notas que usa uno) durante la prueba de audio, para que quedara conectado descargado recuerdos como quien baja fotos al PC.

Nito, en la buena onda, se sacó fotos con todos y accedió a todas las peticiones. "Sí, sí, no hay problema", repetía una y otra vez mientras los camarógrafos desfilaban a su lado para el flash. Yo, por pudor, opté por no sacarme fotos con él ni pedirle que me firmara el disco que tenía en el bolso. En el fondo soy un pésimo fan. Tengo el rollo de no webear al músico. "¿Tenés algún contacto acá en el canal? Quiero presentar un programa de autos que estamos produciendo con mi mujer en Argentina... Se chama el Garage, ¿lo ubicás?", preguntaba Nito, mientras yo le acercaba al productor para que le diera el dato. Porque yo si aprendí a ser formal y cortés.

La gente se acuerda de la gente

El sábado pasado Piegrande volvió a escena. El subterráneo del portal Fernández Concha fue el marco de una tocata masiva (tres bandas y unas 173 personas) y algo extraña (tocar pensando que estás debajo de la Plaza de Armas ya es curioso, de hecho). Rara porque la amplificación distorsionaba la música en nuestros oídos, haciéndolos bolsa de paso, y no nos permitía distinguir la voz del Mario. Mi guitarra sonaba distorsionadísima, por lo que mi arte no llegó cabalmente a mi público (¡ja!).

Fue un bonito empate diría yo, más que nada por problemas técnicos, y un ambiente en el que se mezclaban amigos de años y amigos de amigos. Hubo gente que bailó, otra que escuchó, y otra que aprovechó de ir al baño o a tomar un copete. Al final harto palmoteo en la espalda y ese clásico desconcierto de “¿tocamos bien o mal?”, zanjado por las felicitaciones de las caras de siempre y las de nunca (lo mejor es que la gente que no tendría por qué decirte nada, te dice que le gustó).

Estaba en eso cuando apareció un loco que iba en mi colegio. Nos habíamos visto de reojo antes, pero yo tengo la sana costumbre de hacer el weón con los conocidos si no hacen contacto visual. De la nada me empezó a pelar el cable con la banda que tenía en ese tiempo, y cómo había quedado loco cuando me vio tocando nuevamente. Además estaba un poco ebrio, así que el recuerdo fue un poco jugoso.

El fantasma de las navidades anteriores se hizo presente de nuevo, cuando un conocido de la UDP me recordó “tú tenías una banda que se llamaba Monja Porno en la Universidad... te he seguido la carrera”... Claro, pensé, uno tiene su trayectoria. Rasca, pero trayectoria al fin. Faltó que apareciera un compañero del jardín infantil, y al final el Pollo Fuentes dándole las gracias a Carabineros.... un bonito gesto, que al menos me alcanzó para soportar un poco mejor un domingo de infierno (volví a editar el diario por un día, puaj), con la molotov ardiendo en La Moneda (¿cuál era la idea, muchachos?) y mis oídos tapados de música y memoria.

Recuerden que los nombres han sido alterados para proteger a los inocentes.

Éxito para todos...

jueves, 24 de agosto de 2006

Farán-tula (El evangelio de Judas)

Sí... sé que tenía este blog botado... pero la verdad es que soy incapaz de caminar y mascar chicle al mismo tiempo (es un problema que tengo desde chico) y por estos días estoy dedicado en cuerpo y alma al espacio líder del mediodía, ese que tiene al "Hombre Broma" (recuerden que los nombres han sido cambiados para proteger a los inocentes).
¿Cosas que contar? No demasiadas, salvo que Piegrande vuelve a los escenarios el próximo sábado 9 de septiembre en el Kilómetro Cero del Portal Fernández Concha.

El evangelio de Judas
Es rudo luchar solo. Peor es cuando tienes la sensación indesmentible de que los molinos de viento que enfrentas son masivos y representan el "circo" que mantiene a la gente interesada más en la vida de los demás que en la propia.
Claro, porque "a mí no me gusta la farándula" es una frase no sólo recurrente, sino majadera entre los pipiripaítos. Porque la gente igual ve farándula, la lee y la respira (el otro día Tapia y el Farrios me pelaron el cable con que Valdivia se veía exquisito con el pelo teñido... hasta dónde llegaremos). Ya no son las revistas Vanidades las que están en la peluquería ni Exito reina al mediodía (y eso que la carrera de las guaguas aún tiene fans). No pues, ahí están las modelos y futbolistas dando vergüenza ajena y elevando a la estratósfera el rating. Y la gente, la de siempre, dice que le carga pero no puede dejar de ver, como el fumador que odia el humo de cigarro, o el obeso que jura que lo suyo es un problema de metabolismo mientras se come los completos atravesados (como el Negro). A la hora de las consultas, todo el mundo jura de guata que su lectura favorita es el Artes y Pegas y su canal el National Pornographic... (notable el especial del Evangelio de Judas).
Y eso que los gringos incluso derrumbaron Valparaíso para equiparar la hecatombe del enfrentamiento entre Coté y Adriana por el Mago Oli...
En fin, no se trata de que mi espacio televisivo represente un hito, pero sí es una alternativa... y una reivindicación de que la estupidez también se merece un espacio... Como dijo Boy George... ¡Viva la diferencia!
En todo caso si del TQP (Telocupé) necesitan un creativo, me avisan...("acúzome padre, soy periodista") total, parece que Judas no era tan malo...

Éxito y vayan a ver a Piegrande!!!!!

lunes, 24 de julio de 2006

Rock gigante

La gente pidió fotos de la tocata y las puse... Pero la gente nunca está conforme. Ahora quieren una crónica. Una que no tengo muchas ganas de hacer, pero que escribo sólo para que la gente no piense que le doy la espalda.
Y porqué no quiero redactarla, se preguntará la gente como siempre con ese afán de saberlo todo. Es simple: porque cuando estás dentro de algo que no controlas y en que simplemente te dejas llevar, la sola acción de traspasar la experiencia al texto le quita algo de magia y obliga a presionar un poco la memoria, que suele sacar a flote la parte menos grata junto con la mejor.
En fin, puedo decirles que el que no fue se perdió una gran manifestación de rock y amistad. Con un Club Darabos que me sorprendió (el local es bonito y amplio), y un buen grupo de simpatizantes (gracias a todos los amigos que fueron -ya les voy a regalar sus chapitas), la noche se hizo música y la música se escuchó fuerte y claro.
Al contrario de nuestra primera y pseudo frustrante primera tocata oficial, en esta oportunidad no sólo nos dimos el lujo de tocar una hora (12 canciones, uff), sino que mostramos música que sólo había tenido como escenario la sala de ensayo. Los instrumentos claros, el volumen preciso, el ambiente perfecto, la energía y los nervios a mil.
Después de un comienzo tenso, y una batería de temas que incluyó los covers "Cocaine" de Eric Claxon y "Young Lust" de Pink Fuck, nos relajamos y simplemente disfrutamos el hecho de conseguir un pequeño triunfo. Ese que se saborea más cuando cuesta y se consigue con el simple pulso de un guitarra y cien amigos. Porque claro, aunque en la banda hay veteranos de mil conciertos, es distinto cuando te ganas los aplausos con tu propia voz y canciones.
Si, es cierto que la voz de Mario Blues no sonó todo lo clara que hubiésemos querido (el mal endémico del rock chileno en vivo), pero al menos todo el mundo pudo distinguir los timbres de cada instrumento y no tuvo que sonreír forzadamente delante de una masa sonora amorfa. Un gran paso para la humanidad. Gracias a todos los que lo hicieron posible.

Don Francis.
Si, estuve con Mario. Desinflado como siempre, con esa cara de cansado de años y la presencia de quien ha sido la figura máxima de la TV desde que tengo uso de razón.
No les voy a negar que se siente algo especial. Es como conocer al presidente: aunque no sea de tu preferencia tiene un qué sé yo que uno igual le quiere dar la mano. Y eso que a Don Francis uno ya lo vio en pelota en la foto del Clinis... lo que no es precisamente un punto a su favor para sostener el mito. En todo caso al viejo no le entran balas. A cuadras se nota que viene de vuelta y no tiene ningún empacho en demostrarlo, tirando frases pesadas y corrigiendo a viva voz lo que no le parece. Notable, como esos sábados interminables y aturdidores. Porque esa pega no todos saben hacerla... dejarte estúpido durante una tarde durante toda una vida y además obligarte a donar plata 27 horas seguidas una vez al año. Ni el Papa la hace. Sáquense el sombrero por el Gigante.

(Vean las fotos que tomó el Negro en la ventana de flickr)

miércoles, 19 de julio de 2006

PIEGRANDE EN VIVO!!!

Muchachos... hoy en el club Darabos (Antonia López de Bello 93, esquina Purísima), se presenta mi banda, Piegrande. ¿El valor? Sólo 2 mil pesos de consumo mínimo.
La tocata es parte del ciclo
de bandas emergentes del sitio suena.cl y en ella vamos a presentar el material que dará forma a nuestro disco debut: en total vamos a estar una hora en escena.
De verdad que no se lo pueden perder...

Nos vemos allá.

Éxito para todos

lunes, 10 de julio de 2006

El cabezazo de Zidane (hágalo usted mismo)


Así con la cosa... Se acabó el mundial nomás, y como siempre el vacío será irreparable. Tanto como la sensación de expectativas no cumplidas. En el fondo uno se prepara, hace apuestas, gasta tiempo defendiendo a su equipo favorito delante de los amigos (yo estaba por Togo) pero después de la cuarta pichanga se acuerda que el mundial anterior fue malo y el anterior también y así sucesivamente (uno ve uno de esos Dvds de lo mejor de los mundiales y jura que estuvo la raja). A partir de ahora la amnesia mundialera comienza a operar de nuevo. Tenemos cuatro años pa olvidarnos de Alemania y la manía de Sobalaprieta de pronunciar hasta el apellido "Soto" como "¡¡Soutto!!!".
Yo en esta ocasión incluso me compré una tele más grande, llevado por la euforia futbolera y aprovechando mi proverbial cesantía: A días de que empezara la competencia encontré pega, por lo que mi estadio personal fue testigo de algunos segundos tiempos y los partidos del fin de semana nomás (creo que fue más usado para ver "El Clon" por terceros). Otra decepción... como la despedida de Zidane y su cabezazo, que me recordó al adiós calameño de Zamorano y su chuleta maletera al árbitro. Claro, el mundial es una patada en las canillas del hincha.

Elvis ha abandonado el edificio
El sábado fui a ver a Los Tres. Con las amígdalas como manzanas, por cierto. De hecho fui luego de intentar vender las entradas... mi estado de salud era malo, y en este momento todavía no me abandona un resfrío mutante que tengo, que apenas me permite tragar, por lo que envié algunos mensajes de texto para deshacerme de los tickets y recuperar la plata invertida. Me fue peor que a los juguetes del profesor Salomón. Me hice el ánimo, me abrigué y partí con una poco convencida Pame (gracias por la paciencia, un beso) al Arena Santiago, salpicando mi garganta cada cierto tiempo con un atomizador con propóleo (yo cacho que a estas alturas ya estoy meando propóleo).
Notable: El lugar, el entorno, la puesta en escena y los personajes presentes (gracias Negro por guardarnos los asientos). Yo ya había visto a Los Tres en México, así que cachaba pa dónde iba la cosa, pero hay una gran diferencia entre esa performance afónica de Henríquez y el sonido que la banda, compuesta por seis músicos en esta ocasión, dejaba caer sobre las 11 mil personas presentes ('ta que le pega fuerte a la batería Basualto).
"Elvis" Henríquez brillaba con su chaqueta blanca, chistoso, animado y obeso, flanqueado por los otros dos guatones "tres originales", mientras las pantallas gigantes mostraban imágenes antiguas del grupo en las que Pancho Molina había sido "stalinísticamente" borrado u omitido.
El repertorio tuvo joyitas como "Amores incompletos" y estuvo condicionado por las canciones del pobre disco nuevo. Es curioso que nadie se atreva a decir con todas sus letras que al disco le falta... y harto. Me molesta la condescendencia. Claro, Los Tres son vacas sagradas... y no me refiero a su sobrepeso, pero un poco de honestidad cae bien. Aunque quién sabe. Quizás si nadie menciona que el disco es malo, todo el mundo termina pensando que es bueno. Esa puede ser la moraleja: Si quiere un comentario real, "hágalo usted mismo".

Éxito para todos.

sábado, 1 de julio de 2006

Historias de tv (El rostro sin rostro)


Este blog ya es un éxito. Está claro: como la gente está tan metida en el concepto consumidor-servicio, lo que implica que hay que atenderla bien y según su gusto, que cualquier cosa que le implique un esfuerzo adicional (como loguearse en spaces), es inaceptable. El Papa y el cliente siempre tienen la razón (aunque la iglesia sólo lo reconozca en el caso del primero). Es la gente la que por lo general se equivoca.

El rostro
El viernes pagaban en el canal. Lo supe desde el momento en que entré y todos andaban con una sonrisa de oreja a oreja, amables y con una actitud digna del vecinillo Flanders. Como soy nuevo en la pega, me daba un poco de lata preguntar directamente qué pasaba con mi plata, así que me hice el weón un buen rato, hasta que caché que nadie se acercaba a decirme nada onda "oye, tu cheque está acá", "acá está tu plata", "Buenos días" o por último "tienes un arroz pegado en el chaleco".
Así las cosas fui a hablar con la productora general, que no sólo me aclaró que me van a pagar el sueldo completo, sino que mi trato con el canal corresponde al de "rostro", por lo tanto mi remuneración va a salir los 15. Eso quiere decir que estoy en la categoría de gente como "Tontuiti", "Calefón Mulanbrock", "Cumparini" e incluso del weón que se come los bichos los viernes en la noche. Impactante. De todas maneras pregunté si eso implicaba que tenía que hacer alguna promoción, participar en eventos, o aparecer en esos comerciales tipo "me encanta el 13", lo que me respondieron con un cagadero de risa, obvio. Yo ya me imaginaba con Mario, en su yate de Miami.

Scaramelo
En mi cruzada personal por rescatar a los olvidados de la TV, el viernes pasado tuvimos en el show a Andrea Tiesa y Scaramelo.
La primera nunca había visto el programa, y llegó con el mejor de los ánimos. Eso hasta que leyó mi guión, que incluía un "Más music" con un ranking que tenía a "la tarde está llorando", "Tímida" con Reimon Farías y la canción del Chino Casiceli en los primeros lugares. Todo antes de que entrara Furlado disfrazado de Juan Antonio Libra. Escándalo. "Se están burlando de mi programa", "es una burla para los artistas", y weá. A dos minutos de salir al aire, Tiesa no quería saber nada, pero de alguna manera la convencieron, y claro, apareció con cara de poto en la primera parte, agregando frases como "el ranking que prepararon acá y en el que no tuve nada que ver"... pero poco a poco fue sacando la sonrisa al ver los videos, y al cachar la pobre imitación que hacía Furlado, a quien agarró pal chuleteo. Luego aparecen los animadores, loas y alabanzas para Tiesa, videos del recuerdo y final feliz: Tiesa canta a dúo junto a una imagen suya de los 70 y se va feliz con el show, dándole las gracias a todo el mundo, y con la promesa del productor de que le va a llevar un DVD con su actuación en Viña.
Scaramelo es caso aparte. El mismo que ha aparecido en cuanto programa hay diciendo que a los cantantes nacionales no se les da espacio, que no se les reconoce, que muera la piratería (aunque nadie piratea sus discos), llegó innecesariamente agrio, reclamando que lo habían invitado justo el día del partido "Alamania-Argentin", que no hay respeto. Antes nos había dicho que no podía llevar música porque venía de una reunión (lo que es como tener al Epidemia sin su traje). Astutamente pedí que le tuvieran un teclado, que tampoco le gustó ("mira, no es de juguete, pero yo no puedo tocar en esto" le dijo al productor). Finalmente sólo llevó la pista de una canción. Osea cero actitud. Canturreó un rato, recordó un par de cosas, y se fue enojado, en medio de la indiferencia general que siempre escolta al doble discurso. Un verdadero loco rayado.

domingo, 25 de junio de 2006

Gana la gente (cambio de piel)

Claro, la gente no me deja en paz. Ahora les dio con esto de que en el spaces es mucho atado poner comentarios... que hay que loguearse... que les da lata... que Italia va a ser campeón... que renuncian al Say No More... que debo tener las respuestas... en fin.
En mi profundo afán por hacer más fácil mi disfuncional comunicación con los miles de lectores que día a día visitaban Alvarez Show, he decidio fundar este espacio, un blog profesional-amateur que suplirá al antiguo en apariencia pero no en espíritu.
Así las cosas, los dejo con lo que pidieron... una vez más gana la gente.

Éxito para todos...

LA MAGIA DE LA TELEVISIÓN


Hace rato que no escribía nada... desde antes de volver de México, de donde llegué con ganas de compartir con todos los niños de mi país la experiencia de la alta competencia extranjera... si, voy a fundar mi ciudad deportiva, donde por módicas cuotas de 50 lucas semanales, todos los menores de escasos recursos podrán aprender con mi uniformado personal los secretos para ser famosos y hablar de corrido. En fin.
La gente (que como citó sorpresivamente el Negro en su discurso de cumpleaños es ingrata), se preguntará por qué no había dedicado unas líneas a este espacio. La respuesta es clara: tomé la decisión de no actualizar el sitio a menos que tenga algún comentario. Como el único que los miserables lectores me dejaron fue hace poco, vuelvo a volcar mi desperdiciado talento acá.
¿Qué he hecho en este tiempo, además de dedicarme a comprar juguetes usados y servir el desayuno a mis mujeres? Varias cosas. Entre ellas volver a mi ex-diario-karma-permanente a cumplir una serie de nuevos compromisos que me devuelven al primer plano económico. Es como ir a jugar a Arabia Saudita, en realidad nadien quiere hacerlo, pero los petrodólares mandan (Y eso que allá hasta el Pelao Montecinos era figura -y este pelao?- pongo el comentario rasca antes que otro lo haga). Afortunadamente no llego con las rodillas malas ni cojo.
Pero eso no es todo. Por intermedio de mi representante, que no es otro que el Míster, conseguí volver a la TV, después de mi mítica y bochornosa participación humorística en el Ríete. Nuevamente la estación del angelito me acogió, y perdonando mis pecados anteriores, me tiene como creativo del programa más improbable del mediodía chileno. Y esta vez junto -ni más ni menos- que al conocido ex compañero universitario y viejo mañoso Furlado. Queda claro una vez más que el Señor opera de maneras misteriosas.
Debo reconocer que el sólo hecho de estar trabajando en el canal tiene tintes surrealistas, por eso de estar comiéndose un super 8 mientra atrás de uno está la Manena Swet esperando pa pagar su Coca Light...
Por lo menos hasta ahora el balance es positivo: Hoy conocí a Javier Mirándola (ta vieeeeeejo) y me enteré que voy a trabajar con mi amigo personal Guruguru (de hecho los dos usaron guiones míos). Me acuerdo que cuando era chico el guru fue a mi colegio, con el profesor Rojas (antes del episodio de las chuchadas, cuando andaba de frac) y tomó en brazos al vicerrector... y otra vez lo vi en el zoológico creo. Quedé helado cuando vi el traje en una especie de carro de supermercado en el área de maquillaje... en ese momento pensé "lo conseguiste muchacho"... Al rato el actor-guru apareció sin el traje, cagado de calor en una especie de pijama...y yo tuve que partir corriendo al baño, porque el super 8 me cayó mal. Así es la magia de la televisión.


Ésito para todos...

PS: Cambié los nombres, porque si no los jotes buscan en Google y llegan acá... no es la idea...

Manden sus mensajes y vean el 13 todos los días de 12.30 a 13.30...