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jueves, 10 de junio de 2010

Sueño&Fragmentos

No lo había pensado antes. Quizás sea el sueño o las horas en el metro escuchando a los Beatles lo que me pone pseudo reflexivo, quién sabe.
Estaba reflexionando (con los ojos blancos) sobre los fragmentos. Ese es el concepto que me da vueltas hoy en la cabeza (además de mi incapacidad para memorizar los horarios de los partidos de Chile en el Mundial).
De repente se me ocurrió que uno tiene la vida demasiado fragmentada: el fragmento de tu levantada matinal junto con la familia, lo que alcanzaste a ver en la tele, las palabras que alcanzaste a cruzar en tu casa. Pensaba en los detalles que uno no retiene: el sabor de lo qué desayuné, por qué elegí esta camisa y no otra, la ducha y mi primer pensamiento al sentir el agua caliente sobre el cuerpo. Todo borrado de la memoria. Luego la nada: la desconexión musical que te acompaña hasta la oficina mientras te mueves con piloto automático, de la que escasamente guardarás recuerdos más tarde. Comienza otro fragmento, el de la vida funcionaria, los problemas cotidianos de la pega; la anécdota triste de una compañera de trabajo, ese informe que sabes que está mal hecho pero esperas que no seas tú el elegido para arreglar, y la espera para que lleguen las seis y te entregues a la desconexión nuevamente, mientras te mueves a tu casa para construir el último fragmento del día, en que compartes unas cuantas horas con tu familia, te das unos minutos para hacer eso que necesitaste todo el día… y te preparas para poder repetir tu rutina-realidad fragmentada al día siguiente…

Quizás tengo que dormir más.

miércoles, 17 de marzo de 2010

Buscando trabajo (Manolete y la paja en el ojo ajeno)

Es una lata esto de buscar trabajo. En estos días post apocalípticos en que todo quiere volver a la normalidad, enfrentarse a los avisos laborales es un ejercicio que me agota. Haciendo memoria, en general he llegado a mis pegas anteriores por recomendaciones y el siempre menospreciado boca a boca, lo que no es precisamente una motivación a la hora de enfrentarme a los cuestionarios online de las empresas. 
Mi CV es extrañísimo. Tiene altas cúspides del periodismo informativo al lado de libreteos humorísticos. Experiencias en TV y en el extranjero, aderezadas por notas para revistas de camiones y asesorías a la Iglesia. Variopinto dirán algunos, "desperfilado" otros. Sin mucha experiencia estratégica y corporativa práctica, que parece ser -quizás por qué- lo que la gente busca hoy.
Creo que lo peor de todo el proceso de postulación permanente es el ítem "pretensiones de renta". Nunca entendí por qué nadie dice "se ofrece tanto" y listo. ¿Qué poner? ¿Será mucho, poco? Te traspasan un problema al final. Si después no te llaman porque contrataron al hijo de un amigo, te quedas pensando "quizás estoy cobrando muy caro"... y si te dicen que bueno piensas "debí haber pedido más". Uno no está para soportar ese estrés en esta época aciaga. Bueno, y tampoco otros, como el de estar en la casa sin más norte que un partido de la Copa Libertadores en la noche o hacer las tareas por la tarde (expresión que con una hija pseudo rebelde de 9 años, en Cuarto Básico, no tiene ni la más mínima pizca de doble sentido). Habrá que tener paciencia, supongo.


La cosa sesual
A estas alturas del partido es difícil que a uno lo sorprendan... pero la filtración del video de Manuel Neira en el baño es absurdamente bizarra. Tomando en cuenta el largo historial de videos "secretos" que han salido a la luz (cómo olvidar el de su ex insultando a una compañera de trabajo junto a otras figuras de la TV), resulta inexplicable que alguien mantenga en su celular una pieza de "cine arte" tan preciada. Para los que no se enteraron, apareció un video en que el futbolista figura frente al espejo en un baño, "autocomplaciéndose" mientras se graba con el celular. Vale decir, con un aparato en cada mano. Un autogolazo que seguramente lo perseguirá por el resto de sus días. Justamente el siempre atinado diario El Mundo difunde un estudio según el que Manolito sería un tipo insatisfecho e infeliz... aunque todos sabemos que hay estudios y encuestas inglesas para todo... ¿Qué paja, no?