Botones y posibilidades. De eso se trata. Había visto muchas veces las Blackberrys, pero no fue hasta hace unos días que, gracias a mi querida Pame y un ventajoso plan asociado a su trabajo, analicé una con atención: la mía. La verdad es que varias veces consideré tener uno de estos nuevos dispositivos de semi esclavitud comunicacional, principalmente en esos días en que colapsado por estar trabajando en más de dos lugares a la vez, necesitaba organizarme, estar disponible, responder mails y tener claro cuándo eran los partidos de la Champions, Campeonato Nacional y copa Libertadores (principalmente eso). El destino quiso que el salto tecnológico me llegara justo cuando tengo poco o nada que hacer. Así las cosas, ahora puedo echarme a ver un partido y poner "me gusta" en los estados de la gente con una facilidad absurda. Reviso el mail cada vez que un sonido me indica que llegó un nuevo mensaje (2 de tres veces es spam), pude responder un comentario a este blog acostado pasada la medianoche, bajé aplicaciones que seguramente nunca voy a usar y por primera vez le estoy dando un uso a los dos pulgares (más allá de utilizarlos pa decir que algo está bien o tirar buena onda). Si no fuera por el tema de los acentos, que aún no sé cómo solucionar, estaría escribiendo esta nota desde la BB (así abreviamos los que tenemos Blackberry). Ahora que la gente bacán tiene Iphone, tener Blackberry es ser outsider o fome, lo que hace que me guste más (siempre he sido un poco contreras, la verdad).
Mucha gente encuentra lo peor esto de estar siempre conectado o disponible. Lo cierto es que yo lo estoy siempre. Con todos los canales abiertos, con todos los portales de noticias en el computador, los correos abiertos, ojalá con la tele prendida. La diferencia es que ahora al menos físicamente puedo estar con la gente sin que el cuerpo me pida información, ni sentir que se me queman las córneas frente al monitor. Ahora soy capaz de ver Vrolok sin verlo, cenar sin ver lo que como y vestirme sin fijarme qué me pongo... como la Tía Sonia. Una maravilla.
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miércoles, 24 de marzo de 2010
Blackberreo, el nuevo perreo digital (las pechugas de Disney)
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Venezuela
jueves, 18 de marzo de 2010
Me dicen...
Me dicen que Piñera ha tratado de vender sus acciones de LAN pero no ha podido. Me dicen que en La Moneda, la vocera Ena von Bayer Leverkusen dice que eso ya no es un tema de Gobierno. Me dicen que este video parodia de Sebastián la rompe en internet, y que es mejor reir que llorar. Me dicen también que Piñera se mueve mejor en la Bolsa que en la pista de baile:
Me dicen que Fito Páez se tiró en contra de Arjona, que no entiende que haga 35 Luna Parks y Charly 2. Me dicen que Fidel y Clinton no saben nada del amor y Arjona nada de rima.
Me dicen que en esta época en Valencia se queman las fallas, mientras en Chile las fallas salen a la luz. Me dicen que con el terremoto murieron más de 800 personas, pero después me dicen otra cosa y al final prefieren no decirme nada.
Me dicen que las visitas a este blog subieron casi al triple ayer, gracias a que la gente buscaba "Manuel Neira auto-complaciéndose" en Google y llegaba hasta acá. Me dicen que incluya más la palabra "sexo" para que los buscadores atrapen a los incautos, pero esto no es Chilevisión (sexo sexo sexo). Me dicen que Manolito en realidad estaba buscando una aguja en un pajar.
Me dicen que Manuel Rivas le gana a Martín Rodríguez o algo así, pero yo lo encuentro Feroz (sexo sexo).
Me dicen que Carmen Fernández hace mucho rato que no estaba en la Onemi, la habían reemplazado por la Elvira (sexo).
Me dicen que ahora todo el mundo compra cosas originales, porque estamos chatos con las réplicas (sexo).
Me dicen que la clasificación de Colo Colo en la copa Libertadores está más peluda que el celular de Manolito (qué elegancia).
Me dicen que si uno ve este video alcanza un estado de placidez total:
Me dicen tanta cosa en realidad...
Me dicen que Fito Páez se tiró en contra de Arjona, que no entiende que haga 35 Luna Parks y Charly 2. Me dicen que Fidel y Clinton no saben nada del amor y Arjona nada de rima.
Me dicen que en esta época en Valencia se queman las fallas, mientras en Chile las fallas salen a la luz. Me dicen que con el terremoto murieron más de 800 personas, pero después me dicen otra cosa y al final prefieren no decirme nada.
Me dicen que las visitas a este blog subieron casi al triple ayer, gracias a que la gente buscaba "Manuel Neira auto-complaciéndose" en Google y llegaba hasta acá. Me dicen que incluya más la palabra "sexo" para que los buscadores atrapen a los incautos, pero esto no es Chilevisión (sexo sexo sexo). Me dicen que Manolito en realidad estaba buscando una aguja en un pajar.
Me dicen que Manuel Rivas le gana a Martín Rodríguez o algo así, pero yo lo encuentro Feroz (sexo sexo).
Me dicen que Carmen Fernández hace mucho rato que no estaba en la Onemi, la habían reemplazado por la Elvira (sexo).
Me dicen que ahora todo el mundo compra cosas originales, porque estamos chatos con las réplicas (sexo).
Me dicen que la clasificación de Colo Colo en la copa Libertadores está más peluda que el celular de Manolito (qué elegancia).
Me dicen que si uno ve este video alcanza un estado de placidez total:
Me dicen tanta cosa en realidad...
jueves, 11 de marzo de 2010
Réplica (Bachelet Superstar y el cambio de mando)
Bachelet Superstar avanza de pie en el descapotable por Valparaíso. Hace un par de horas salió de La Moneda, provocando euforia y lágrimas entre la gente, que sólo quería tocarla, como una estrella de rock o un sumo pontífice en gira. En la pantalla dividida, el presidente electo pestañea y se acomoda el cuello una y otra vez con un tic que tendremos que soportar por 4 años. La tierra tiembla. Fuerte. Me levanto para ir a afirmar la tele, mientras le hablo a mi nana que está en el primer piso para que esté tranquila. Está al teléfono y corta. Por unos segundos pienso que debería botar la tele para tener la excusa perfecta para comprar un plasma. Quiero uno para ver el mundial. La casa sigue moviéndose y Montserrat Alvarez trata de hablar desde el estudio, sintiendo como la parrilla de luces sobre su cabeza se balancea sobre su cabeza. Algunos periodistas corren en Valparaíso. Colapso telefónico: 15 millones de teléfonos se transforman en celulares "de palo".
En otro lugar de Santiago (imaginar el logo de Batman girando aquí), mi mujer, con cinco meses de embarazo corta la conversación con la nana. El agrietado edificio público donde trabaja se mueve más de la cuenta. Se pone de pie con el vientre duro. Sus compañeras de trabajo la tranquilizan y todas evacúan el sector. Logra llamarme para decirme que está fuera del edificio, y me pregunta por nuestra hija.
En un colegio del barrio imposíblemente más alto de Santiago (logo de Batman de nuevo), hay caos. Es la segunda réplica y mi hija, al igual que todo su curso, se refugia debajo de la mesa por instrucción de la profesora. Algunas niñas lloran. Mi cuñada, profesora del lugar, la llevará pronto a mi casa, luego de que los apoderados, nerviosos, aparezcan en el establecimiento para retirar a sus hijos temprano. No alcanza a almorzar la colación que le eché en la mañana. Al rato estaremos todos juntos para sentir como sigue temblando durante la tarde.
Antes, en el Congreso, Piñera asume como presidente en una ceremonia que ya no le importa mucho a nadie. Ni a los telespectadores, que ven el GC que anuncia una alerta de tsunami en varias regiones, ni a las delegaciones internacionales, que sienten con pavor cada movimiento telúrico, y miran el techo para ver cómo se balancean las lámparas, en un evento que bien pudo haber contado con el auspicio de Pampers. En unos instantes más darán la orden de evacuar el lugar, y la televisión mostrará el Príncipe de España saliendo pálido de pavor. Seguro varios, incluyendo a su majestad, tuvieron que pasar por una muda de ropa camino al aeropuerto. En Santiago, mi perro -con crisis nerviosa- tiene el patio convertido en un "campo minado".
Piñera suspende sus actividades para ir al lugar del epicentro de los últimos temblores, mirando por la ventana del auto, y seguramente pensando que debería reclamar al Sernac: este no es el país que compró.
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